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Soy la peor emprendedora del mundo en redes sociales

Un título que llama la atención ¿Cierto? Pero dejando de lado el marketing digital, que lance la primera piedra quien nunca se ha sentido la peor hija, amiga, madre, esposa, etc. Hay errores que nos mortifican por tiempos inmemoriales y es justamente este sentimiento el que quiero desmenuzar, para en el peor de los casos saber de dónde proviene; y en el mejor, eliminarlo.

Antes de nada, quiero agradecer a Débora Marín y a su empresa www.oyedeb.com , por haber lanzado este segmento, y permitir que quienes nos dedicamos a los solitarios emprendimientos digitales podamos desahogarnos, y compartir pensamientos que creía, me ocurrían solo a mí. Espero que con un poco de suerte lo lea.

Aunque el título puede ser entendido únicamente en el emprendimiento empresarial, se puede aplicar a TODOS los campos tu vida y la mía.

En un video de un conocido experto en desarrollo personal, escuchaba sobre dos leyes; la ley de la abundancia que afirma que ya tenemos todas las herramientas para cumplir nuestros objetivos y la ley de la creación, en la que se dice que no importa lo que hagamos, siempre estamos creando, la cuestión es dirigir nuestra creatividad hacia nuestros objetivos.

Entonces, si no importa lo que haga y siempre estoy creando algo, ¿Por qué me siento estancada? ¿Cómo nadando en un río contracorriente sin cambiar de sitio? Mis expectativas están tan lejanas que apenas alcanzo a verlas, mientas entrando a Instagram veo como mujeres de mi edad viajan por el mundo, tienen carteras que valen más que mi computadora y lucen una piel perfecta y un cabello radiante.

emprendedora

El tema de hoy son las redes sociales y las expectativas que conllevan. Facebook y sus hermanos son primordiales en los negocios digitales, pero se han tomado nuestra vida de tal manera que hay personas que parecen vivir para compartir su vida, y que viajar o disfrutar de una deliciosa comida, no tiene sentido si no se presume en internet.

Admiro a esas personas, en muchos sentidos. En primer lugar tienen la capacidad de recordar justo cuando realizar una foto y publicarla para que salga perfecta, se dan el tiempo y la paciencia para editar cada detalle, tienen su celular siempre a la mano para capturar el momento exacto y poseen un carisma natural para empatizar con sus seguidores.

El problema viene cuando estas cualidades no vienen en el paquete de emprendedora digital o simple habitante de la tierra en el siglo XXI. Confieso que me gusta tomar fotos de comida o de paisajes que quiero recordar, pero al capturarlas y sentir que he realizado una buena toma, guardo mi celular y continúo con mi vida.

Error. Debía haberla compartido en Facebook o Instagram, si es sobre feng shui o decoración debía haberla programado según mi feed y realizar una historia para alertar a mis seguidores sobre el instante placentero que estoy viviendo. Inmediatamente me invade un cargo de consciencia sobre lo terrible empresaria que soy y la poca seriedad con la que tomo mi negocio.

Pero es que esto de ponerme al pendiente del mundo simplemente no se me da, y por lo que leo no soy la única, estoy segura que muchas de ustedes se han sentido de la misma manera aunque no tengan una empresa en sus manos.

Cada vez me alejo más de Facebook y he dejado de seguir a más del 90% de mis amigos, chequeo mi red social personal máximo unas dos veces al día y me ha sentado de maravilla, me entero de los chismes de la manera antigua, es decir, cuando alguien me los cuenta en persona y disfruto el tiempo plenamente, porque como prácticamente no comparto nada de mi vida, a excepción de ciertos artículos, me importan dos cominos la cantidad de likes o comentarios que reciba.

Pero Marcela, ¿No se supone que tu trabajo es conectar con tus suscriptores? Sí, por supuesto. Pero quiero que tu contacto conmigo sea de utilidad, quiero que mis post den ideas para tu vida, quiero contribuir de verdad. Quiero saber que algo te ha servido porque me escribes un correo y quiero responderlo con la felicidad que me invade al saber que alguien se toma el tiempo de agradecer o darme sugerencias.

Los likes son una sensación de afecto tan efímera como falsa, y aunque a nivel de negocio pueden reflejar cierta aceptación a publicaciones, de ninguna manera proyecta los ingresos o la satisfacción de quien ha confiado en adquirir un producto. De la misma manera, no quiere decir que alguien tiene buenos amigos porque comentan sus fotos; la vida, aunque nos cueste aceptarlo, no funciona así.

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Si bien es cierto el internet se ha vuelto casi como el oxígeno, las verdaderas relaciones (personales o empresariales) siguen formándose como siempre, a base de confianza y ésta toma tiempo. La satisfacción instantánea nos nubla el cerebro y no nos deja ver que el dorado de la vida está en la realidad, darse cuenta que no somos amigos de gran cantidad de personas que enlistan nuestras redes, de que si no fuera por éstas no tendríamos ni idea de su vida y que seguramente no estarán para ayudarnos cuando lo necesitemos o viceversa.

Las redes sociales son sinónimo de ilusiones, me atrevo a apostar mis autógrafos de Estopa, que nadie tiene una vida así de perfecta como la que se esfuerza en aparentar en internet. Y no quiero que se me mal interprete, disfruto ver cuerpos esbeltos, hermoso maquillaje o producciones artísticas bien realizadas, amo el arte en todo su esplendor. El problema se da cuando no nos damos cuenta que esas producciones son creadas para ser bellas y no necesariamente reflejan una realidad.

Creo que con el tiempo, poco a poco regresaremos a las antiguas formas, donde para conocer a alguien tenemos que pasar por momentos incómodos, indagar de su vida de a poco, vivir momentos increíbles, y de ser el caso, despedirnos para nunca más saber de su vida (You may say I’m a dreamer). Las personas somos etapas y talvez esa resistencia a soltar es la que nos hace mantener un falso contacto.

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Finalmente quiero dejar en claro que no odio las redes ni mucho menos, amo la tecnología siempre que no me sienta atada, quiero servir al mayor número de personas posibles y sin internet sería imposible. Simplemente pienso que eso de estar 24/7 con las redes no es para todo el mundo y probablemente si eres de los míos podamos conectar mejor.

Gracias por haber leído este artículo más largo de lo normal y que simplemente contiene mi percepción de un tema que rondaba mi cabeza desde hace tiempo. No olvides comentar que te ha parecido este post y tu punto de vista al respecto. Si no te has suscrito no olvides hacerlo aquí para que formes parte de esta gran familia.

¡Un abrazo y buena vibra!

6 comentarios en “Soy la peor emprendedora del mundo en redes sociales

  1. Hola Marcela
    Agradezco tu sinceridad y ahí te va la mia.
    Yo también hace poco abrí una página para mi negocio y me ha ido mal por la misma razón que no soy de este siglo a mis hijos los vivo sacando del robotizado mundo actual y a mi entera familia.
    Ahorita te estoy escribiendo pero si tuviera tu número te llamaría.
    Así soy no me gusta escribir mensajes largos ni contar historias largas.
    Cuando me empiezan a escribir más de tres líneas los llamo.
    Soy más de vídeos, de mensajes cortos, del cara a cara y de ir al grano como decimos en Costa Rica.
    Espero no te ofendas pero pensé que iba a tener un librito de pocas hojas y listo pero como te diste cuenta no voy a leer laaaargos mensajes soy más de vídeos y dibujos me despido con este laaaaargo comentario y espero que te haya servido de ayuda

  2. No te desanimes nadie dijo que lo bueno es fácil de conseguir. Confía en Dios y en ti misma. Pon tus proyectos a funcionar y si ya están hay que darle una rosca a la creatividad. Tus notas ya me encendieron a corregir lo que me sobra… Ya empece a tirar todo lo que no uso . Y empezó a trabajar mejor mi ánimo. gracias!!

  3. Para comenzar, eres hermosa asi que olvida lo demas. Tienes la belleza en el corazon, ya que te dedicaste a enseñarnos y es espectacular GRACIAS, confoa en ti y sigue adelante, Dios te bendiga siempre

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