No sé que hacer con mi vida

Frase que hemos repetido más de una vez, al no saber qué rumbo tomar. A los 18 años se nos obliga a decidir que vamos a hacer el resto de nuestra vida cuando no conocemos casi nada del mundo. Descubrirse a uno mismo es uno de los viajes más fascinantes y difíciles que decidimos atravesar, por lo que pensar que siempre debemos tener claro que es lo que queremos, es una tortura constante.

Si has pasado por varios ciclos en tu vida como atravesar la muerte de un ser querido, un divorcio o que los hijos se alejen de casa, te das cuenta que de una u otra forma la vida te muestra que no lo sabes todo y que hay que empezar de 0 si es necesario y debes decidir qué rumbo darle a tu vida aunque creas que ya lo tenías todo.

Somos seres que evolucionamos y es absurdo pensar que lo que quieres a los 15, quieres a los 30 y a los 45, y esto es maravilloso. Es por esto que te he preparado un post con algunos consejos que he aprendido en el camino y aplico cuando me siento un poco perdida:

Conócete y analízate

Si no sé qué es lo que quiero, empiezo por preguntarme que es lo que no quiero. Me ha funcionado en el ámbito laboral y en relaciones de pareja, por ejemplo, sé que no quiero un trabajo monótono que no me presente retos diarios y descarto esas opciones en el momento de elegir.

Empieza por darte cuenta que es lo que no funciona contigo y principalmente no te compares, cada persona es un mundo y sobre todo date permiso de cambiar de decisiones con el tiempo, seguramente lo que no querías antes probablemente es lo que quieres hoy.

Empieza con decisiones sencillas

¿Quiero helado o pastel?

Hay veces que nos perdemos tanto que ya no recordamos quienes somos. Tómate el tiempo de pensar en tus decisiones, en las más básicas, como en lo  que tomas de desayuno o las salidas que realizas. Cuáles realmente las haces porque quieres y cuales por complacer a los demás, de vez en cuando está bien ceder a lo que quiere tu pareja o tus amigos, el problema se da cuando olvidas que es lo que quieres y tu vida se basa en las decisiones del resto.

Equivocarse es parte del camino

Tiene que ver con el punto 1. ¿Cómo sé que algo no me gusta? Pues intentándolo. Así llegué a saber cuál es el tipo de trabajo que no me funciona o que es lo que no volveré a tolerar en una relación de pareja.

Unas veces se gana y otras se aprende

Felicita cada logro de tu vida

Por pequeños que parezcan, en mi caso nunca pensé que me iba a gustar el rugby y ahora no lo cambio por ningún otro deporte. Como ya he comentado nunca he sido del tipo deportista y me cuesta mejorar pero cuando tengo un nuevo logro me felicito y lo festejo, lo que me hace querer mejorar cada vez más en todo aspecto de mi vida.

El viaje nunca termina

Evolucionar es parte del camino y siempre habrá momentos de nuestra vida en los que no sabemos qué hacer. Lo importante es tener herramientas que nos permitan descubrir nuestra mejor versión en cada etapa.

Tip adicional: Perderte de vez en cuando está bien

Me he ausentado porque salí de viaje por casi un mes con mis padres. Aunque nada se compara con la experiencia de viajar sola, me sirvió mucho para tranquilizarme y ver los problemas desde fuera (literalmente). Casi no me comuniqué con nadie mientras viajé y ahora que he regresado en verdad siento que es el inicio de una nueva etapa. En otras palabras, perderme me ayudó a encontrarme.

Espero que estos consejos te ayuden a encontrar tu camino cuando sientes que lo has perdido. No olvides suscribirte si no lo has hecho aún para que formes parte de esta gran familia y recibas tus regalos. También déjame saber en los comentarios que te ha parecido este post o sobre que otros temas quieres que trate.

¡Un abrazo y buena vibra!

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